PASTEL DE MIJO con salsa de cacahuete

La propuesta culinaria del mijo combinado con calabaza y coliflor es muy nutritiva, calmante y saciante, ya que es un plato recomendado para las personas con tendencia a tener ansiedad por el dulce, ya que la dulzura natural de las verduras proporciona la información que necesita el organismo para calmar este deseo. Esta combinación es un «clásico» en macrobiótica. La salsa de cacahuete le da un sabor fabuloso. Receta de Patricia Restrepo.

Algunos apuntes sobre el MIJO:

Es uno de los alimentos más antiguos: procede de África central donde su cultivo pudo extenderse hace 2.000 años hacia la India y China por el este, y hacia Asia Menor y Europa por el norte. El mijo continúa siendo un componente básico de la dieta en muchos países africanos.

Es uno de los granos más ricos en hierro (60 gr cubren el 41% de las necesidades diarias) y en magnesio (29%). Es uno de los cereales más energéticos (41 gr de hidratos de carbono en 60 gramos), con una cantidad moderada de proteínas y pocas grasas. Su contenido en vitaminas B1, B2 y B9 triplica las del resto de cereales.

En Macrobiótica, diríamos que nos proporciona energía de forma continuada y de fácil digestión. Corresponde al elemento Tierra, siendo un cereal de final de verano y principio de otoño. Al corresponder a una estación templada, se puede comer casi todo el año: Cambiaríamos la forma de cocinarlo según la estación en la que nos encontremos. Si se tuesta en una sartén una vez lavado pero antes de cocinarlo, su efecto es más alcalinizante.

Es el cereal por excelencia para tratar problemas de estómago y páncreas, sobretodo la diabetes pues ayuda a regular los niveles de glucosa. Como cereal excepcionalmente rico en hierro, el mijo se recomienda en casos de debilidad física, fatiga, anemia, astenia, falta de ánimo y menstruaciones abundantes. Resulta también muy útil para mujeres embarazadas o en periodos de lactancia.

Favorece la regeneración celular y por tanto se considera excelente para fortalecer la salud de la piel, los cabellos, las uñas y los dientes.

Por su alto contenido en magnesio es un cereal muy apropiado para los deportistas, que con el sudor pierden muchos minerales. Además de combatir el agotamiento y permitir la recuperación tras el esfuerzo físico, alivia los calambres musculares y fortalece los músculos.

El mijo resulta igualmente eficaz para regenerar el sistema nervioso, para defenderse del estrés y la irritabilidad nerviosa, para reducir la intensidad y frecuencia de los ataques de migraña.

Se encuentra, además, entre los pocos cereales sin gluten, lo que resulta muy apropiado para las personas celíacas.

Se puede incluir en ensaladas variadas, pero también combina bien con legumbres (mijo con lentejas al horno o mijo con garbanzos), con soja en sus distintas formas (tofu, tempe, miso), y con verduras y hortalizas, sobre todo las dulces (pudin de mijo con zanahoria y jengibre; ñoquis de mijo con col lombarda; mijo y coliflor gratinados…).

Es también un buen ingrediente de pizzas, croquetas y hamburguesas vegetalesy de cremas y sopas de verduras, entre otras opciones. Su textura crujiente captura bien los aromas de los ingredientes que lo acompañan y no cansa al paladar, pues su sabor no domina en el plato.

Y dicho todo esto, ¿nos ponemos manos a la obra?

INGREDIENTES

  • un vaso de mijo y tres vasos de agua (o caldo de verduras)
  • 300 gramos de calabaza pelada
  • 200 gramos de coliflor
  • 1 cebolla morada partida en medias lunas
  • 1 taza de crema de cacahuete
  • 1 taza de chucrut
  • 1 cucharada de miso
  • 4 cucharadas de salsa de soja (o tamari)
  • aceite y sal

PREPARACIÓN:

Lava el mijo con abundante agua. En una sartén sin aceite, tuéstalo hasta que se seque. Vigila que no cambie de color y resérvalo. Corta la calabaza y la coliflor en trozos medianos y pon estas verduras junto con el agua/caldo que has medido en una olla. Añade el mijo y un poco de sal y cuece a fuego alto 5 minutos y luego a fuego bajo con la olla tapada unos 20 minutos más (hasta que el cereal haya absorbido el agua). Mientras tanto, pocha la cebolla con un poco de aceite y una pizca de sal durante 20-25 minutos y añádela al mijo con verduras unos minutos antes de apagar el fuego. Mientras se cocina el mijo y las verduras, puedes ir preparando el aderezo del plato: pon en el vaso de la batidora una medida de crema de cacahuete y otra de chucrut y añade una cucharada de miso disuelto en media taza de agua bien caliente; por último añade 4 ó 5 cucharadas de salsa de soja o tamari. Tiene que quedar una crema espesa. Prueba y rectifica de sal o agua según te guste el sabor y la consistencia.

Cuando el mijo esté listo, pásalo a un molde y cubre por encima con la salsa que has preparado.

Acompáñalo con una ensalada o unas hojas verdes escaldadas. Y que aproveche!!!!

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