PASTEL DE CALABAZA

Basado en el tradicional «Pumkin pie» típico del día de Acción de Gracias en EEUU (que se celebra el último jueves de noviembre) te traigo mi versión vegana que te deleitará los desayunos, postres o meriendas.

El ingrediente principal obviamente es la calabaza y aunque se piensa que es una hortaliza de otoño e invierno, también se encuentran variedades en verano. La planta de la calabaza pertenece a la familia botánica del melón, el calabacín, la sandía y el pepino. Es originaria del continente americano (entre Guatemala y Méjico) y sus frutos proporcionan vitaminas y minerales esenciales sin aportar apenas calorías.

Existen multitud de variedades de calabazas, de distintos colores y tamaños aunque las más conocidas y cultivadas en España son: la calabaza común (curcubita máxima), la confitera (cabello de ángel) y la moscada o cacahuete (butternut), A pesar de su diversidad, todas ellas comparten una pulpa dulzona, una cavidad repleta de semillas (un pequeño tesoro nutricional), y una piel dura que alarga su conservación.

La calabaza presenta una gran riqueza vitamínica, especialmente de betacaroteno o provitamina A y de las otras dos vitaminas antioxidantes, la C y la E. También proporciona licopeno, (el mismo pigmento antioxidante del tomate), y varias vitaminas del grupo B, (B2 y B6 y ácido fólico). Entre sus minerales destacan el potasio, el fósforo, el magnesio, el hierro y el cinc. 

En cuanto a sus semillas, crudas y secas constituyen un sano aperitivo. Entre sus minerales destaca el magnesio, importante para los sistemas cardiovascular y nervioso: 50 gramos cubren la mitad de las necesidades diarias. Su alto contenido en cinc mantiene en buen estado el sistema inmunitario y ayuda a prevenir la fatiga crónica o la depresión. Además, la presencia de triptófano en las semillas ayuda a relajar el sistema nervioso y a favorecer el sueño.

De sus innumerables beneficios para la salud cabe destacar que:

Mantiene en buen estado el sistema inmunitario; previene gripes y catarros. Es un potente antioxidante. Cuida el sistema cardiovascular: Hipertensión arterial, prevención de la angina de pecho, mantenimiento de nivel adecuado de colesterol. Cuida el sistema digestivo: está indicada para combatir la gastritis, la úlcera gastroduodenal y el estreñimiento. Ayuda a prevenir las cataratas, la fotofobia y la ceguera nocturna. Previene la cistitis, los cálculos renales, la retención de líquidos y la insuficiencia renal. Ayuda al sistema nervioso mejorando la ansiedad, el estrés, el insomnio.

A nivel energético, debes saber que la calabaza aporta dulzor natural que tonifica, relaja, nutre y equilibra el estómago, bazo y páncreas.

En resumen, es uno de los alimentos más medicinales de nuestra huerta.

Calabaza, ligera y nutritiva

Se emplea en numerosas preparaciones culinarias: crema, sopas, caldos, purés, al horno, al vapor, hervida, salteada, rehogada, gratinada, en guisados de legumbres y cereales, en un pastel o en flan, sobre la pizza, como relleno de raviolis o canelones, o como guarnición de un arroz pilaf, carne, pasta… También se usa para preparar confituras, arropes o mermeladas y con la variedad confitera, se prepara el cabello de ángel con el que se rellenan dulces y pasteles.

No conviene cocer la calabaza en exceso, máximo unos 20 minutos; así se preservan su sabor y sus nutrientes.

Y tras esta extensa explicación, ponte manos a la obra…

INGREDIENTES

PARA LA BASE:

150 gramos de copos de avena

70 gramos de harina de trigo sarraceno

100 grs. de avellanas molidas

4 cucharadas de aceite de coco (derretido)

3 cucharadas de sirope de ágave (o melaza de arroz o sirope de arce)

3 cucharadas de leche de coco

5 ciruelas pasas troceadas muy pequeñas

1 cucharadita de jengibre molido o fresco rallado

1 cucharada de semillas de lino triturado

una pizca de sal

PARA EL RELLENO

500 gramos de calabaza cocinada al vapor, sin piel

200 ml. de leche de coco (algo menos por las cucharadas para la masa)

3 cucharadas de azúcar moreno

ralladura fina de 1 limón

2 cucharaditas de canela molida

1 cucharadita de cardamomo molido

1 cucharadita de jengibre molido o fresco rallado

1/2 cucharadita de nuez moscada rallada

una pizca de sal

PREPARACION

Si no tienes de antemano la calabaza cocinada, empieza por prepararla, cortándola en cubos medianos, sin piel y hazla al vapor unos 15 minutos.

Para preparar la base del pastel, empieza poniendo en un cuenco pequeño el lino triturado con 4 cucharadas de agua, remueve y déjalo unos 10 minutos en reposo. Por otro lado, mezcla bien en un bol las avellanas, los copos de avena, las ciruelas, el jengibre y la sal. Añade la harina y sigue mezclando, incorpora el sirope de agave, el aceite de coco y las cucharadas de leche de coco. Por último, añade la mezcla de lino y agua (verás que se queda con una textura parecida al huevo batido). Mezcla todo bien y ya puedes pasarlo a un molde desmontable forrado con papel de horno y pincelado con aceite (de girasol, sésamo o coco); presiona un poco la masa por toda la superficie para que se quede uniforme y la puedes hornear a 180 grados unos 15 minutos.

Mientras está la base en el horno, continúa con el relleno de calabaza: en un bol echa todos los ingredientes y con la batidora tritura y mezcla bien. Prueba para comprobar si quieres añadir un poco más de alguna especie.

Saca el molde del horno y reparte por encima de la base el relleno de calabaza que has preparado. Sigue horneando unos 20 minutos más y lo tendrás listo.

Esta receta admite algunas variaciones: puede usar otros frutos secos en lugar de avellana: almendras o anacardos, por ejemplo. También puedes sustituir el azúcar panela del relleno por sirope y las ciruelas por uvas pasas remojadas previamente. En cuanto a las especies, busca el mix que más te guste, y a disfrutar del pastel.

Tanto frío como templado yo lo encuentro delicioso. ¿y tú? Bon appetit.!!!!

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